La cristalización del acuerdo firmado entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE) cada vez pareciera más cercana, aunque en el camino se ha encontrado con la resistencia de ciertos sectores de los países europeos que advierten sobre los riesgos que podría tener esta ambiciosa alianza para sus actividades productivas.
Desde que se consignó el tratado de libre comercio entre los dos bloques, el pasado 17 de enero, le ha correspondido a los parlamentos de cada país debatir sobre su ingreso al mecanismo que apunta a edificar una de las zonas comerciales más grandes del mundo.
Hasta el momento, el Legislativo uruguayo y argentino dieron el visto bueno, mientras que los diputados Brasil se encuentran en las discusiones finales. En cuanto a Paraguay, el debate no ha avanzado en el Congreso.
La situación con el Parlamento Europeo es más compleja, puesto que el acuerdo aún es analizado por sus diputados, en medio de protestas de sectores agrícolas, de recursos introducidos ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) y un conjunto de cláusulas para la protección de la agricultura en ese continente.
Situación en Suramérica
El Parlamento de Uruguay ha sido el primero del Mercosur en aprobar el acuerdo, en sesiones consecutivas de la Cámara de Senadores, la víspera, y de la Cámara de Representantes, en esta jornada. Ahora, se espera la promulgación del Ejecutivo, para que entre en vigencia una vez que los demás legislativos den luz verde.
En cuanto a Argentina, la Cámara de Diputados votó a favor del instrumento el pasado 12 de febrero y este jueves el Senado hizo lo propio, por lo que fue la segunda nación del bloque en dar su aprobación.
En la misma línea, la Cámara de Diputados de Brasil dio el visto bueno al tratado el pasado miércoles. Se espera que la discusión pase al Senado para que se haga votación.

Paraguay es el país con más rezago debido a que no se han realizado los debates sobre el acuerdo, enviado al Legislativo el 29 de enero pasado por el presidente de ese país, Santiago Peña.
Resistencia en la UE
Los sectores agrícolas europeos han sido el principal punto de resistencia para la aprobación del acuerdo con los países suramericanos. En los medios han circulado imágenes de varias protestas en Francia, España, Irlanda, Grecia, Polonia, Bélgica e Italia.
Los agricultores alegan que con el establecimiento de esta alianza con Suramérica, el mercado europeo pudiera inundarse de productos más baratos, fabricados con estándares menos exigentes y pesticidas prohibidos en la UE, lo que los pondría en desventaja frente a los productos importados.
Los defensores del acuerdo lo plantean como una posibilidad para que ambos bloques conformen la zona de libre comercio más grande del mundo, con más de 720 millones de potenciales consumidores. Asimismo, consideran que las exportaciones europeas hacia el Mercosur podrían aumentar en miles de millones de euros y generar cientos de miles de puestos de trabajo.

Las protestas y las acciones de la Eurocámara
Estas acciones de protesta, que se han realizado desde 2023, se intensificaron entre finales de 2025 y principios de este año, luego de que el 17 de enero el Mercosur y la UE firmaran en Paraguay un Acuerdo de Asociación y un Acuerdo Interino de Comercio.
Aunque el tratado comercial, que tuvo trabas durante más de dos décadas para ser aprobado, fue consignado entre los dos bloques, aún no cuenta con la aprobación del Parlamento Europeo, que en enero pasado votó a favor de remitir el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que se determine si cumple con los tratados de la UE, según información de la Eurocámara.
Y es que la presencia de granjeros en las calles con sus tractores y consignas en varias ciudades europeas ha hecho que se incremente la presión sobre esta alianza comercial, por lo que el 10 de febrero de 2026, la Eurocámara aprobó un reglamento de cláusulas de salvaguardia reforzadas que apuntan a proteger la agricultura europea.
Estas disposiciones proponen suspender ventajas arancelarias si hay una amenaza para los productores europeos y activar las protecciones si las importaciones de productos sensibles (carne, azúcar, miel, cítricos) suben 5 % respecto al promedio de tres años.


